Fotos de cascos espartanos

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“The Triumph of Christianity: How a forbidden religion swept the world”

A estas alturas parece claro que Podemos no nos va a traer el. De hecho, no está claro que vaya a poder traer nada, más allá de carriles bici en las grandes ciudades. Igual hay que repensar esto de los movimientos sociales transformadores, y buscar algo de inspiración en aquellos que han triunfado. De modo que hemos fijado la vista en uno que desde lo más bajo ha logrado transformar el mundo -se llama Iglesia Cristiana, tal vez les suene- para saber qué hay que hacer para que tu utopía de amor fraternal,, economía sin, y socialización de los medios de producción se vuelva realidad. Y la verdad es que el mensaje no puede ser más deprimente: hay que esperar pacientemente unos cuantos siglos, soportar que algunos de tus seguidores acaben torturados hasta la muerte y –punto menor aunque clave- renunciar a algunos detalles menores del programa, como la renta básica o la socialización de los medios de producción, si cabrean a los mandamases. Y lo demás, pues con orden, mesura y respeto a las leyes. ¡Pero tu movimiento habrá triunfado! ¡Aleluya!

Bart D. Ehrman es un profesor universitario especializado en exegesis bíblica, la figura de Jesucristo, y la Iglesia temprana, y es por ello un candidato a iluminarnos con alguna lectura de Semana Santa. Pero candidatos hay muchos, ¡no se imaginan la de libros que te salen cuando buscas a Jesús! Y todos ellos con la máxima puntuación por parte de la devota grey. Así que en segunda ronda nos ha cautivado el hecho de que Ehrman fuera educado en un hogar evangélico hasta convertirse en un adolescente fundamentalista renacido, posteriormente pasó por una larga fase de “Cristianismo Liberal” cuando empezó a estudiar en detalle los textos bíblicos y vio que no todo encajaba tan nítidamente como le habían contado, para acabar finalmente en el agnosticismo ateo. Como miembros de la generación de españoles educada en el catecismo de “no te signifiques, vota siempre PPSOE, y recuerda que la vivienda nunca baja”, podemos empatizar profundamente con él y su profunda crisis de fe. Uno di noi.

 

Venga a nosotros tu libro.

 

Dos conversiones

De entrada, Ehrman hace un interesante paralelismo entre el siglo XIX, cuando todo el sistema tradicional de creencias religiosas se estaba viniendo abajo ante el embate de la ciencia, y el siglo cuarto, cuando el sistema tradicional de la religión romana, con sus Dioses lanzando truenos y agitando sus grandes penes que eran adornados con guirnaldas pagadas por el erario público, se vino abajo ante el embate del cristianismo y de su misterioso Dios invisible del que ni siquiera se podían hacer imágenes. En ambos casos, la gente probablemente sintió algo muy similar: una sensación de que todo lo que te daba estabilidad se había ido, siendo reemplazado por un vacío. Pero la ciencia al menos tenía algo que mostrar a cambio de destrozar creencias milenarias: vacunas, máquinas de vapor, cinematógrafos o telégrafos hacían cascos a todos la vida mejor. Magia nueva para sustituir a la magia vieja. El cristianismo no tenía nada similar (más allá de que, cuando los cristianos derribaban los templos paganos, ningún dios con cabeza de halcón bajaba del cielo a castigarles). De ahí la intrigante duda de cómo lo hicieron:

 

¿Cómo un puñado de seguidores lograron convertir a un imperio renitente? Según el nuevo testamento, algunos días después de la Crucifixión, once de sus seguidores y varias mujeres creyeron que había vuelto de entre los muertos. Tres siglos después, estos veinte judíos analfabetos de clase baja se habían transformado en una iglesia de treinta millones. ¿Cómo haces para ganar treinta millones de files en trescientos años?

 

La clave, explica Ehrman, está en lo que va entre dos conversiones. Concretamente, de la de Pablo de Tarso a la de Constantino el Grande, ambas absolutamente clave para entender el tinglado. Razón por la que hay que ir más allá de la consabida propaganda. En el caso de Constantino, esta es que el hombre iba a librar y se le apareció Dios con una cruz y diciendo In hoc signo vinces, a lo que Constantino replicó “eso está hecho, mañana mismo tras la victoria sale el BOE con las subvenciones y el Concordato”. Y en el caso de Pablo, el hombre perseguía cristianos cuando se cayó del caballo en el camino a Damasco, oyó a Jesús preguntarle Pablo, ¿porqué me persigues?, y a partir de fue el más devoto de sus seguidores.

Obviamente, no fue tan sencillo. Lo que se nos vende como iluminación instantánea seguramente fueran procesos largos, de meses o años (y en el caso de Constantino, un importante desconocimiento de en qué se metía). Ehrman acude al quite con un importante contexto, especialmente para Saulo/Pablo, cuya actividad misionaria reconstruye de la siguiente guisa: Pablo iba de ciudad en ciudad montando un negocio de lo suyo (curtidor de cuero o similar), y en su taller iba predicando, a los judíos especialmente (serían su primer contacto al llegar) pero a los gentiles también. ¿Y qué y cómo predicaba? Pues con gran carisma y encanto hablaba de cosas muy mundanas, para luego mencionar un milagro que aseguraba haber visto con sus propios ojos: la resurrección de Jesucristo. Este milagro era el fulcro de toda la actividad misionaria de los primeros cristianos. Básicamente, porque no tenían otra cosa que mostrar: su profeta había sido ejecutado con ignominia al lado de bandidos y criminales. Tras esto, era difícil vender entre los judíos como el Mesías (para lo que seguramente se inventaron toda la movida, que Ehrman asume mansamente sin ponerle un INVENT como una catedral encima), pero Pablo vio el potencial y empezó a predicar especialmente entre los gentiles, explicando que Jesús había muerto para todos, y que todos podían salvarse, pero que no hacía falta asumir todo el andamiaje cultural judío, con las circunscripciones y la renuncia al buen jamón ibérico. Cuando Pablo había plantado una comunidad capaz de prosperar y seguir creciendo sola, hacía el petate e iba a la siguiente ciudad. Probablemente creía que si el mensaje de Cristo llegaba al fin del mundo (el fin del mundo, según Pablo, era Hispania), se produciría la Segunda Venida, y empezaría el reino de los cielos. Pero a medio camino, en Roma,, le decapitaron y enterraron su cuerpo en la vía Ostia (no sabemos si debajo o en una cuneta).

 

Lo de descabezar los problemas sociales y sepultarlos bajo ídolos paganos e infraestructuras vistosas con las que deslumbrar al populacho es un invento que sigue funcionando a las mil maravillas, por cierto.

 

En cuanto a la conversión de Constantino, ocurrió en el momento justo, pero atribuirle importancia crucial quizás sea desmesurado. El Cristianismo llevaba tres siglos creciendo, y de seguir así habría acabado triunfando igual, aunque con algún siglo o dos de retraso. Constantino solo aceleró –enormemente, eso sí- el proceso. Y siempre queda la duda: ¿podría Roma haber exterminado a la joven Iglesia, de haberlo considerado necesario? Ehrman lo deja en un “nunca lo sabremos”, pero aquí (contaminados, que duda cabe, por nuestras lecturas sobre el Tercer Reich) discrepamos: los paganos romanos no tenían remilgos en exterminar amenazas, y nos han dejado una bonita expresión al respecto:. Guerra a la manera romana: con todo, a por todo, y sin ningún tipo de restricción. Guerra Total, contra tu propia gente si es preciso. De modo que sí, habrían podido. Otra cosa es que, por las características del cristianismo, hasta el siglo IV no se dieron realmente cuenta de que estaban en una competición y que iban perdiendo. No entendían realmente el cristianismo. Eso salvó a la Iglesia más de una vez.

 

Las Nueve Claves De Los Movimientos Político-Sociales Altamente Efectivos

Y llegados a este punto, Ehrman nos disecciona las claves para el triunfo. PABLO, toma nota. En primer lugar, “los milagros”. Que no era tanto los que hacían los fieles, sino los de Cristo, que los cristianos contaban con una absoluta convicción a todo el mundo. Especialmente uno, el de la resurrección, que el propio PABLO, perdón, Pablo, se encargó de justificar como triunfo-sobre-la-muerte y tal. PABLO no es que haya resucitado de entre los muertos, solo de la muerte anunciada por las encuestas de los Fariseos, aunque ya es algo. Y entre sus supuestos milagros se cuentan la abdicación de Campechano, el Cambio en Madrid los ayuntamientos del Cambio y la repetición de las elecciones en 2015 (algunas de estas cosas quizás no son atribuibles a EL, ¡pero al menos podemos dar fe de que ocurrieron de verdad!).

En segundo lugar, que el cristianismo era una fe evangelizadora y exclusiva. Como la democracia, con todas sus imperfecciones, está mejor organizada que las religiones, en unas elecciones solo puedes votar una vez, así que la exclusividad ya está lograda por esa vía. Y luego están la evangelización y las conversiones. Sobre las conversiones en masa,, y el resultado es que con un crecimiento del 40% por década se explica todo el crecimiento desde 40 d. C. (unos 1000 cristianos) hasta 300 d. C. (unos seis millones, entre un 7 y un 10% de la población imperial). Un crecimiento del 40% por década puede parecer mucho, pero piensen que el Banco Santander tiene y nadie habla de milagro. Ehrman cita estudios más conservadores, que hablan de unos 2.5-3 millones en 300 d. C., lo que implica un mero 30% por década. Las conversiones en masa no hacen falta, digan lo que digan los Hechos de los Apóstoles, y los cristianos primitivos no iban haciendo buzoneo o llamando puerta a puerta, sino trabajándose su círculo social/laboral. Haciendo cuentas de la lechera extreme, cada cristiano tendría que lograr convertir a 0,4 paganos por década. Para una esperanza de vida de siete décadas, eso es un life goal de 2,8 conversos. Sumemos uno más para ocupar tu puesto cuando te mueras, y con 4 conversos en toda tu vida ya has cumplido de sobra. Y esto incluye a cualquiera que deje el paganismo, es decir que a muchos les bastaría con convertir a su pareja y a sus hijos.

 

Cumpliendo el Cupo: la familia de un Cristiano.

 

¿Acaso no es factible? ¿Acaso alguien como Guillermo no podría lograr con facilidad unos cuantos conversos al marianismo (como ya ha agotado, solo le exigiríamos dos conversos), simplemente a base de contarles con un brillo en los ojos los mil milagros de su profeta? ¡A mi me ha convertido! ¡Mi fe en el Coletas se tambalea, pero más firme se vuelve mi creencia de que será Rajoy quien nos salve de ese anaranjado amanecer lleno de glorias y DATOS para España que nos espera!

 

“Las autoridades advierten de que el falso Papa se puede detectar por sus zapatillas deportivas y sus increíbles mentiras.”

 

Pues bien, partiendo de 200.000 asistentes a, los true belivers, y a un 40% por década, me sale que para 2178 todos los españoles serán pabliebers. El mismo ritmo de crecimiento de la Iglesia Mormona, por cierto, que por ahora ha funcionado sin conversiones en masa. Teniendo en cuenta que entre junio de 2014 y diciembre de 2015, apenas 18 meses, los conversos pasaron de 1 a 5 millones, ¿por qué no? Nosotros no lo veremos, pero llegarán a la tierra prometida de La Moncloa, donde fluyen leche y miel.

En tercer lugar, la ausencia de competencia. Aquí PABLO tiene un hándicap sobre Pablo, porque el número de partidos populistas a la caza del voto es legión. La Iglesia primitiva, aunque tenía cultos rivales (mitraismo, culto de Isis), ninguno de ellos se especializaba en los estratos demográficos donde predicaban los cristianos.

En cuarto lugar, la construcción de abajo a arriba, al menos en sentido social., el primer romano (bueno, en realidad era griego, pero ustedes me entienden) en escribir una crítica de los cristianos, decía que los cristianos preferían predicar a los simples de espíritu, en un pasaje que Ehrman, generalmente muy comedido y respetuoso, no se puede resistir a citar con cierto deleite:

 

Allí donde uno encuentra una pandilla de muchachos adolescentes, un montón de esclavos, o una compañía de necios, allí habrá también un profesor cristiano, enseñándoles su fina y nueva filosofía […] Les dirán que no presenten atención a sus padres o maestros, aunque les deban obedecer. Les dirán que sus mayores y profesores son necios y malvados que gustan de airear sus estúpidas opiniones […] Ahora, si mientras les hablan de esta guisa a los niños, ven llegar a un profesor o alguna persona inteligente, estos cristianos huyen en todas direcciones […] Y por esta lógica han persuadido a muchos de unirse a ellos.

 

En Celso hay mucho esnobismo clasista, claro está (y está a un paso de llamar “adanistas” a los cristianos, ese bello palabro que han desenterrado los hintelectuales para definir a Podemos), pero seguramente revela algo cierto: que los cristianos al principio se concentraron en las clases bajas. Hasta mitad del siglo II, no vemos conversiones de “intelectuales”. Aquí PABLO, que empezó con doce apóstoles complutenses, ha optado por construir al revés, empezando por los universitarios y de allí abriéndose al resto. Por otra parte, en la Roma del siglo I no existía tampoco una amplia clase de universitarios subempleados proclives a seguir a un Mesías. Un profeta disruptivo predica entre gente que cree que el statu quo le ha perjudicado, no entre los que lo defienden.

En quinto lugar, el componente apocalíptico. Pablo era un judío apocalíptico, es decir, que esperaba la inminente llegada del juicio de Dios para poner fin a todo este sufrimiento y sinsentido, algo con lo que conectó con mucha gente. PABLO aquí lo tiene más chungo, al fin y al cabo el hundimiento del capitalismo y del ecosistema planetario vienen anunciándose desde hace mucho tiempo y, hoygan, no parece que el capitalismo lo esté pasando mal, y por ahora los huracanes y las sequías los sufren en países lejanos. Pero estas cosas también se superan: pasados veinte siglos, la Iglesia tampoco puede seguir tirando del argumento “Apocalipsis Inminente”. Hace ya tiempo que esa parte del catecismo se tuvo que reinventar. Por otra parte, la derecha política ha logrado hasta ahora jugar muy bien la doble carta de estamos-saliendo-de-la-crisis-y-nos-espera-un-futuro-brillante/España-se-va-a-romper-mañana-mismo, en un “optimismo apocalíptico” que le permite maximizar votos y que será muy difícil romper por parte de PABLO.

En sexto lugar, la promesa de la vida eterna. Y la amenaza de la condenación eterna, que puede que pesara aún más, viendo como los apologetas cristianos se solazaban en los sufrimientos que les esperaban a los paganos. En este punto PABLO tiene todas las de perder, así que ni lo intenta, aunque podría haber mantenido la Renta Básica en el programa, algo igual de utópico e ilusorio hoy en día como una vida eterna en nubecillas tocando el arpa, pero joder, ¡al menos que te ilusiones!

En séptimo lugar, un profeta muerto. Y aquí hay que decir que PABLO tiene un problema cuya solución no va a ver (en vida). Un profeta vivo es un problema para la fe, sobre todo si tiene acceso a micrófonos varios y encima cuenta en Twitter. Los cristianos tuvieron la suerte de que Jesús se muriera antes de que bar Kojba declarara, o antes de tener que posicionarse en serio sobre el pago de impuestos, más allá de esa cursilada de “al César lo que es del César”, y desde luego antes de que la prensa seria airease todos los detalles de su relación con María Magdalena.

 

Profeta en prácticas, se ruega paganizar con moderación.

 

En octavo lugar, los mártires. Que aquí de nuevo es 1% de martirio y 99% propaganda. La inmensa mayoría de los cristianos no sufrieron jamás martirio, ni lo vieron en otros, y desde luego los romanos que veían a estos mártires no se maravillaban, oh que resistencia al dolor, voy a hacerme cristiano. Pero formaban parte del relato vertebrador de la Iglesia. Pablemos también tiene mártires: Guillermo Zapata, martirizado ; Rita Maestre, martirizada ; Juan Carlos Monedero, martirizado por crear riqueza y mejorar ligeramente nuestra balanza de pagos. Mártires de y por Podemos (si dejamos de lado el sucio detalle de que Podemos renegó de todos ellos en un primer momento, y que bueno, el martirio no consistió en que les pusieran una bomba lapa bajo el coche sino en mordaces editoriales de El País, pero por lo demás, ¡mártires de Podemos!), que junto con los ataques desbocados del establishment pueden servir para vertebrar Podemos, aunque no ganen votantes.

En noveno lugar, la conexión con la antigüedad. Verán, en el altamente competitivo mercado de las religiones, la novedad no es un killing asset. Las religiones no son como los teléfonos móviles. Las religiones son más bien como la sopa de gallina: ¿cuál prefieres, la que te hacía tu abuela y que ella aprendió de su propia abuela, quien a su vez lo aprendió de la suya, y así hasta la noche de los tiempos, o la nueva y sofisticada sopa de gallina que te sirve un tolai cualquiera en su restaurante moderniqui? No hay color (y por eso el tolai restaurador te contará que su receta proviene de su estancia con los monjes surferos del Tíbet, que lo aprendieron de los monjes regatistas del Tíbet, y así hasta la noche de los tiempos, cuando en realidad es la receta de su abuela pero echándole cardamomo).

 

Judaísmo con cardamomo. O si ustedes son moderniquis: judaísmo multiplataforma open source.

 

En el tema religioso, la gente quiere material que haya sido sometido al prueba y error de los siglos. Eso da lustre. Por eso los judíos no sufrieron persecuciones religiosas comparables a las de los cristianos, pese a que su actitud ante el culto imperial –negarse a los sacrificios- era muy similar. Ellos eran una religión vieja. El Rey David había edificado su Templo y su Imperio cuando el Foro Romano no era más que una charca infecta llena de ranas, y Moisés se remontaba a milenio y medio. Eso imponía respeto, y los emperadores les eximieron de los sacrificios. Pero una secta surgida ayer mismo, te dice, entre otras cosas, que todos los que vivieron hasta anteayer, incluyendo a todos tus ancestros, lo han hecho mal e irán al infierno. Eso ya no gusta, y por eso los primitivos cristianos ponían tanto énfasis en presentarse como la continuación correcta del judaísmo, y a Cristo como el Mesías que anunciaban las escrituras. Entre otras cosas, esto les ha llevado a incluir en la Biblia un montón de cosas que tienen bien poco que ver con el cristianismo de orientación kumbayá que de vez en cuando intentan vender.

Para PABLO, la equivalencia es similar: por un lado, presentarse como una opción “populista”, no realmente de izquierdas o de derechas. Pero por el otro lado, nadie se engaña con que son una continuación de muchas tradiciones de izquierda. El truco sería que la izquierda te vote por seguir las tradiciones, pero que mucha nueva gente lo haga por la parte nueva. El problema es cuando pasa al revés: que la izquierda te tome tirria por abandonar parcialmente las sagradas escrituras y tradiciones, y la gente nueva piense que al final eres más de lo mismo. Es un equilibrio delicado. Y puede que pronto veamos que debajo no han puesto una red.

 

Las persecuciones

Sobre las persecuciones, Ehrman tiene que corregir esa imagen de los cristianos como unos pobres perseguidos metidos durante tres siglos en catacumbas. Lo cierto es que durante mucho tiempo fueron una minoría tan insignificante que la mayoría de los romanos ni los conocían. Y cuando se producían persecuciones, estas solían ser locales, motivadas por causas específicas. Persecuciones ordenadas por un emperador Ehrman solo considera cuatro, casi todas de poco recorrido, pues no había una “policía imperial” para hacer el trabajo., bajo Nerón, estuvo limitada a la urbe de Roma y técnicamente no fue por motivos religiosos sino porque se acusaba a los cristianos de., bajo Marco Aurelio, tampoco tiene una gran presencia en las fuentes.

 

Estatua de Marco Aurelio en el Capitolio de Roma. Sobrevivió a la Edad Media porque los cristianos creían que era una estatua de San Pedro. Bendita ignorancia.

 

, bajo los emperadores Decio y Valeriano, ya fue más seria, pero hay que situarla en el contexto de la profunda, cuando una serie de desgracias se abatieron sobre el Imperio. Los emperadores creyeron que los dioses estaban enfadados y ordenaron que todo el mundo hiciera sacrificios, y como los cristianos se negaron algunos fueron perseguidos y martirizados. Es importante notar en todo caso lo fácil que se lo ponían a los cristianos para escapar. Es decir, no era un “sois cristianos y por ello vais a morir tras ser torturados horriblemente durante una semana, pero si os arrepentís diciendo cuatro palabras solo seréis decapitados”. Era un “sois cristianos y por ello vais a morir tras ser torturados horriblemente durante una semana, pero si os arrepentís diciendo cuatro palabras os podéis ir a vuestra puta casa y seguir con vuestra vida. Incluso podéis seguir creyendo en vuestro Dios, a mi me la suda, con el gesto simbólico nos basta”. Y a pesar de esto, algunos se negaron. Locos o iluminados, decídanlo ustedes. Por cierto que en los juicios formales las acusaciones eran de canibalismo, lujuria, depravación (que era lo que se contaba de ellos el populacho, aunque las autoridades sabían perfectamente que era mentira) y, pásmense, ateísmo. Una plantilla, desde luego, que jurados cristianos iban a aplicar en siglos posteriores a herejes sin número, seguidas de castigos muy similares. “Ateísmo”, por cierto, no era no creer en dios, sino ser indiferente a los dioses y no realizar sacrificios.

, la más gorda de todas, la desató Diocleciano en 303, y la acabó Constantino diez años después. El cristianismo pasó directamente de ser perseguido a ser la religión favorita del emperador. Y aunque a nivel personal Constantino seguramente era sincero en su conversión, eso no quita que a) no tenía ni idea de en qué se metía, y b) había un evidente cálculo político: su deseo de unir más fuertemente el Imperio. Esto en buena medida lo logró (en 400 d. C., los cristianos ya eran la mitad de la población), aunque con alguna sorpresa. Porque fue dejar de ser una minoría perseguida, y enseguida empezaron los cristianos a pelearse por el verdadero significado de ser cristiano. Que si los donatistas, que si los arrianos, que si los iconoclastas y las mil y una sectas que iban a dar guerra. Constantino, sin tener ni pajolera idea de teología, (mira, esta es una lección que PABLO se ha aprendido al dedillo).

Pero su reinado fue un gran impulso al cristianismo, pues todo aquel que persiguiese un carguito (que no eran pocos) se convirtió a la nueva religión del emperador. Finalmente, el cristianismo llegaba a las clases altas. Y todos los emperadores siguientes (a excepción de Juliano el Apóstata, que solo duró 19 meses) fueron cristianos, lo que aseguró la continuación de las políticas. Incluyendo, je, la cada vez mayor presión sobre el paganismo, olvidando todos los sabios argumentos a favor de la tolerancia religiosa y de la inutilidad de forzar conversiones que los cristianos habían enunciado durante los tres siglos anteriores. Una vez en la cima, el cristianismo no se dejó apear por nadie, y los últimos restos de paganismo organizado apenas aguantaron un siglo más.

 

Valoración

Sin duda la primera virtud, la virtud cardenal (nunca mejor dicho) de la Iglesia es y ha sido siempre la paciencia. O como lo dijo hace poco el CEO:. Sí, igual te tienes que comer unos cuantos siglos de mierda, pero al final la victoria será tuya. Y en cierto modo la victoria fue total: el cristianismo cambió el mundo para siempre. Incluso nuestra ilustrada era no se entiende sin él. Ehrman cuenta los pasos con sencillez y las dosis justas de escepticismo ante todas las explicaciones oficiales. Y las lecciones, pues en fin, son las que en el fondo sabemos ciertas (aunque algunos, y me incluyo, hayamos soñado con campanadas): que los cambios llevan su tiempo y tienen que ser preparados a fondo y desde abajo. Y para ello hay que estar dispuestos a cuestionar cosas muy fundamentales y llamar las cosas por su nombre, aunque te aleje a mucha gente. Así que si queremos que el Fully Automated Luxury Gay Space Communism sea una realidad así como para el año 2300, ya saben: un converso cada 25 años (o engendrar hijos, que es como más placentero).

Hasta entonces, ¡que la Gracia de PABLO sea con todos vosotros!


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